Los Tobas siempre han vivido relacionados con los árboles de algarrobo,
pero la mayoría de ellos se han talado para dar paso a la soja, privando al pueblo Toba
de las altamente nutritivas semillas de algarrobo y haciendo desaparecer los animales que cazaban con sus arcos y flechas.
“Hace años los vemos morir día a día, pero en los 90 la tragedia aumentó con el avance de compañías que se apoderan del territorio, cercan a pueblos enteros con sus cementerios y escuelas.
Se apoderan del pasado y del futuro de los pueblos que agonizan, porque en realidad nunca ha habido una política indigenista en Argentina.
El genocidio del general Julio Argentino Roca en el sur del país, a finales del siglo XIX, sigue considerándose una epopeya heroica. La campaña (o conquista) del desierto, le llamaron. Consideraban a los indígenas sin alma.
Otro procer Argentino escribió “Porque es preciso que seamos justos con los españoles; al exterminar a un pueblo salvaje cuyo territorio iban a ocupar, hacían simplemente lo que todos los pueblos civilizados hacen con los salvajes… las razas fuertes exterminan a las débiles, los pueblos civilizados suplantan en la posesión de la tierra a los salvajes. Esto es providencial y útil, sublime y grande…. Sobretodo quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes, por quienes sentimos, sin poderla remediar, una invencible repugnancia, (Párrafo de obras completas de Sarmiento, tomo 2).
En 1995 las tierras fiscales chaqueñas ocupaban 3 millones de hectáreas, ahora son menos de 500 mil, y cada vez se arrincona más a las comunidades.
La investigadora Ana Zamudio trató de hacer un mapa ajustado de las comunidades, en las que mapuches, wichis, kollas, guaraníes y tobas son mayoritarias. Se habla de que han resistido entre 24 y 27 etnias, algunas con apenas unos centenares de sobrevivientes en el país. Poco más de un millón, calculan estudios más serios, y casi la mitad son pobres y viven en arrabales de las grandes ciudades.La clave para la extinción de su tribu, de acuerdo a grupos de derechos humanos que monitorean el área, es la deforestación indiscriminada, a veces ilegal, para implantar cultivos más rentables comercialmente, que ha originado un proceso de destrucción del hábitat natural de los Tobas.
A tan solo 700 kilometros de Buenos Aires los indígenas toba, wichí y mocoví del Chaco, se mueren de hambre y lo podemos leer todos en los diarios, y aunque la gente muere de hambre en todas partes con este sistema alienante de la ley del capital, es bastante claro que como lo ilustra el caso Argentino que el hambre pega mucho mas fuerte a "determinadas" comunidades
A 90 kilómetros de Esquel, a 70 Km. de El Bolsón, la ruta 40 se convierte en una frontera entre dos lógicas: la comunitaria, donde una comunidad Mapuche con varias familias desarrolla su vida en 534 hectáreas y la de un solo empresario, Bennetton, que no habita allí y se adjudica el derecho de gobernar sobre 900.000 hectáreas.Y no nos olvidemos de Marcelo Tinelli y su mega proyecto TRAFIPAN, en la provincia de Chubut.
La subsistencia de la etnia Mbya Guaraní, que habita una reserva del noreste argentino protegida por la UNESCO, está en peligro por la tala de árboles.
Esto es solo una parte de todo lo que hay para decir,contar y denunciar.
Mientras gran parte de Argentina experimenta una fuerte recuperación del desastre financiero, los pueblos aborígenes originarios continúan viviendo marginalmente, con escasa o nula voz política, como si fuera un mundo aparte de las ciudades de clase media como Buenos Aires, Y muchas otras.
Da como para detenerse a pensar un poquito no?..



















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