Del universo de trabajadores, constituyen el sector más castigado. Sólo un pequeño núcleo de peones calificados, como los que manejan esas maravillas mecánicas de tractores y cosechadoras que recorren el área sembrada percibe ingresos relativamente dignos. Ese vergonzoso panorama laboral se desarrolla en uno de los mejores períodos históricos de la actividad agropecuaria.
Sólo la existencia de una bien arraigada hipocresía patricia, con un acompañamiento para nada ingenuo de la mayoría de los medios de comunicación, permite a las entidades empresarias del sector denominar paro del campo a una protesta política e ideológica de raíz conservadora.
El campo no está en huelga: sus patrones siguen haciendo trabajar a sus peones, las vacas siguen siendo ordeñadas, el trigo sigue creciendo y los cerdos siguen alimentándose.
Sobre 8000 propiedades rurales fiscalizadas por imágenes satelitales en el núcleo sojero de Buenos Aires, las dos terceras partes no declararon actividad ni pagaron Ingresos Brutos. Montoya estimó que la evasión anual agrícola bonaerense alcanza los 1000 millones de pesos.
Otra vía de evasión impositiva se da en la venta de granos a través de sociedades fantasma. Existen compañías que simulan una venta que no existió y hacen de intermediarios entre el productor y el acopiador/exportador para que a éste le llegue la mercadería en blanco. Después, cuando la AFIP investiga, resulta que esas sociedades no aparecen y no pagaron IVA ni nada. Con el resultado del Operativo Granos 2007 de la AFIP, Abad excluyó del sistema, por negociar en negro, a 4573 operadores de granos, hizo embargos a morosos por 10 millones de pesos y, por la interrupción de esas transacciones en granos, evitó una evasión en el IVA de unos 80 millones de pesos, y en Ganancias, de 320 millones de pesos. De alguna manera, las retenciones vienen a recuperar para el fisco una parte de la millonaria evasión en el pago de impuestos del campo.
fuente: azaiat@pagina12.com.ar


















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