En la madrugada del domingo 11 de Mayo, La cede de Madres fue atacada , revisaron papeles del despacho de Bonafini rompieron algunas cosas y robaron un bolso donde Hebe tenía el pañuelo que lleva a la Plaza todos los jueves, y algo de dinero.
Días atrás hubo una intimidación a su hija Alejandra (“estamos volviendo”, le dijeron), y tu vieja va a ser una de las primeras que vamos a buscar, sumado a esto el secuestro y agresión física de Juan Puthod, presidente de la casa de la memoria y testigo en una causa por violación a los derechos humanos ,no puedo menos que sospechar que nada de esto es casual,
se vienen moviendo sigilosamente. Y el penal de Marcos Paz. los tiene a todos bien juntitos y les sobra tiempo para pensar sus estrategias a seguir, sus métodos intimidatorios y sus mensajes mafiosos.
Pero creo que la cosa ya no les será tan fácil, a pesar que todavía hay mucho idiota útil entre nosotros, y muchos que por error u omisión les están siendo totalmente funcionales sobre todo en estos tiempos que corren, por suerte no son todos.
El robar un pañuelo blanco,
a esta clase de gente la asemeja a los barra bravas robando trapos(banderas) en una cancha a la hinchada contraria, como botín de guerra, para sumar puntos y escalar posiciones en la escala de mando.
Estos grupos de tareas, sienten una añoranza in disimulable por épocas muy negras de nuestro pasado.
No tienen otra cosa más que el odio, ansias de lastimar porque sí, y el aniquilar todo lo que no sea como ellos .
Quieren tener el poder, y sentir que se les teme.
Tienen una mente en estado tan enfermizo, que no les permite ver, que por más que se lleven un pañuelo de la própia casa de Madres, Justamente las Madres están, y van a seguir estando muy a pesar de ellos, y lo que más los enferma ,es que a los desaparecidos no pueden volver a matarlos, desgraciadamente ya lo hicieron.
En cambio ellos lo que realizan este tipo de actos, por más que lo quieran disimular, están muertos en vida. ya que siempre habrá un pañuelos, junto al espíritu de 30.000 detenidos desaparecidos que los van a seguir a donde quieran que vayan, y de lo cuales no se van a librar nunca.
Pueden robarse un pañuelo blanco, pero nunca podrán robar el espíritu de lucha. pero esto es algo que ellos jamás van a sentir ni entender.



















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