Banyi hoy te fui a ver y ya no esta bas físicamente, te fuiste en la ma drugada como si hubieses sabido que mas tarde te llevarían desde Longchamps hasta La Plata en un remís para que te hagan un estudio muy caro porque vos te lo merecías y Claudia y Pablo no dudaron en decir que si. El que no crea que un animalito se merezca tanto amor es por que no te conoció a vos. Te podías haber ido mañana, pasado... Hasta en eso fuiste especial! Pero como dice en la página, en rea lidad no te fuiste, sólo que no po- demos verte, pero aca estás,entre nosotros para siempre!!! Te quiero mucho Banyi!!! mónica
ME ENTERE DE LO QUE TE PASO,Y A PESAR QUE YA NO ESTABAMOS CERCA POR ESAS COSAS DE LA VIDA IGUAL ME DUELE TU IDA,POR LO MENOS TE VI EL VIERNES Y PARA MI FUE UNA DESPEDIDA.PARA VOS CLAUDI Y A TODOS USTEDES LES MANDO TODA MI FUERZA Y A SEGUIR ADELANTE, QUE SE QUE ES DIFICIL,PERO LES QUEDAN LOS LINDOS RECUERDOS.CARIÑOS A TODOS. DANI.
Comentarista anónimo, gracias y si es un bajo, voy a ver si entro un rato a tu espacio así me saco un poco la mufa,seguro que voy a pasar un buen rato como siempre, y se que me voy a reir, cosa que necesito bastante, te mando un beso
Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle desconocida. Después de mucho pensar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto en un accidente.
Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición.
La caminata era muy larga y el sol era muy fuerte y los tres estaban sedientos. En una curva del camino, vieron un portón de oro y mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, y en el centro había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al guardián que cuidaba la entrada.
- Buen día -dijo el caminante. - Buen día -respondió el guardián. - ¿Qué lugar es este, tan lindo? -preguntó el caminante. - Esto es el cielo -fue la respuesta. - Qué bueno que llegamos al cielo, estamos con mucha sed -dijo el caminante. - Usted puede entrar a beber agua a voluntad -dijo el guardián, indicándole la fuente. - Mi caballo y mi perro también están con sed. - Lo lamento mucho -le dijo el guardián-. Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos afuera. Prosiguió su camino y después de mucho andar, con sed y agotados, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba marcada por un portón semiabierto. El portón daba a un camino de tierra bordeado de árboles y a la sombra de uno de ellos, un hombre estaba recostado dormitando.
- Buen día -dijo el caminante. - Buen día -respondió el hombre. - Estamos con mucha sed, mi caballo, mi perro y yo. - Hay una fuente en aquellas piedras -dijo el hombre indicando el lugar-. Pueden beber a voluntad.
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.
- Muchas gracias -dijo el caminante al salir. - Ustedes lo merecen -respondió el hombre. - A propósito -dijo el caminante- ¿cuál es el nombre de este lugar? - Este lugar es el cielo -respondió el hombre. - ¿Cielo? ¡El guardián del portón de mármol y oro me dijo que allí era el cielo! - Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.
El caminante asombrado dijo: - Esa información falsa debe causar grandes confusiones. - De ninguna manera -respondió el hombre-. En verdad ellos nos hacen un gran favor. Porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.
8 comentarios:
Qué bajón
Banyi hoy te fui a ver y ya no esta
bas físicamente, te fuiste en la ma
drugada como si hubieses sabido que mas tarde te llevarían desde Longchamps hasta La Plata en un remís para que te hagan un estudio muy caro porque vos te lo merecías y Claudia y Pablo no dudaron en decir que si. El que no crea que un animalito se merezca tanto amor es por que no te conoció a vos. Te podías haber ido mañana, pasado...
Hasta en eso fuiste especial!
Pero como dice en la página, en rea
lidad no te fuiste, sólo que no po-
demos verte, pero aca estás,entre
nosotros para siempre!!!
Te quiero mucho Banyi!!!
mónica
ME ENTERE DE LO QUE TE PASO,Y A PESAR QUE YA NO ESTABAMOS CERCA POR ESAS COSAS DE LA VIDA IGUAL ME DUELE TU IDA,POR LO MENOS TE VI EL VIERNES Y PARA MI FUE UNA DESPEDIDA.PARA VOS CLAUDI Y A TODOS USTEDES LES MANDO TODA MI FUERZA Y A SEGUIR ADELANTE, QUE SE QUE ES DIFICIL,PERO LES QUEDAN LOS LINDOS RECUERDOS.CARIÑOS A TODOS.
DANI.
Hola mónica.
Hola Daniel,gracias
y a pesar de ser por un tema feo, igualmente me gusta que hayas dejado tu opinión en este sitio,te mandamos un beso
Comentarista anónimo, gracias y si es un bajo, voy a ver si entro un rato a tu espacio así me saco un poco la mufa,seguro que voy a pasar un buen rato como siempre, y se que me voy a reir, cosa que necesito bastante, te mando un beso
Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle desconocida.
Después de mucho pensar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto en un accidente.
Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición.
La caminata era muy larga y el sol era muy fuerte y los tres estaban sedientos. En una curva del camino, vieron un portón de oro y mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, y en el centro había una fuente de donde brotaba agua cristalina.
El caminante se dirigió al guardián que cuidaba la entrada.
- Buen día -dijo el caminante.
- Buen día -respondió el guardián.
- ¿Qué lugar es este, tan lindo? -preguntó el caminante.
- Esto es el cielo -fue la respuesta.
- Qué bueno que llegamos al cielo, estamos con mucha sed -dijo el caminante.
- Usted puede entrar a beber agua a voluntad -dijo el guardián, indicándole la fuente.
- Mi caballo y mi perro también están con sed.
- Lo lamento mucho -le dijo el guardián-. Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos afuera.
Prosiguió su camino y después de mucho andar, con sed y agotados, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba marcada por un portón semiabierto.
El portón daba a un camino de tierra bordeado de árboles y a la sombra de uno de ellos, un hombre estaba recostado dormitando.
- Buen día -dijo el caminante.
- Buen día -respondió el hombre.
- Estamos con mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
- Hay una fuente en aquellas piedras -dijo el hombre indicando el lugar-. Pueden beber a voluntad.
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.
- Muchas gracias -dijo el caminante al salir.
- Ustedes lo merecen -respondió el hombre.
- A propósito -dijo el caminante- ¿cuál es el nombre de este lugar?
- Este lugar es el cielo -respondió el hombre.
- ¿Cielo? ¡El guardián del portón de mármol y oro me dijo que allí era el cielo!
- Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.
El caminante asombrado dijo:
- Esa información falsa debe causar grandes confusiones.
- De ninguna manera -respondió el hombre-. En verdad ellos nos hacen un gran favor. Porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.
Hola Luis,
"GRACIAS",
me hizo bien leer esto,de verdad...
te mando un beso
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