No son los gobernantes de ese país, los que más acercamiento o confianza me generan. son demasiados años de tenerlos de la vereda de enfrente, de saber que en su escala de valores, vienen" ellos y después el resto".
Pero hay cosas que no se pueden dejar pasar por alto, Y el futuro cierre de Guantanamo, Y el cumplimiento de la palabra empeñada(o al menos el intento),son dignos de destacar.
Hablo de mi pesimismo con respecto al cambio , ya que no se si quiere hacerlo, pero si se que no puede hacerlo demasiado profundo, conociendo en las esferas que se mueve el seguramente lo sabe más que ninguno de nosotros. Y encima es zurdo. -cpm-
Obama avanzó con el cierre de Guantánamo
Barack Obama ordenó ayer suspender los juicios contra 21 detenidos en Guantánamo, poniendo en marcha así el cierre de uno de los pocos campos de concentración públicamente reconocidos por un gobierno democrático.
En lo que fue su primera medida como presidente de los Estados Unidos, Obama dio el paso más drástico en dirección opuesta a la de la administración de George W. Bush. A nivel mundial, el cierre de Guantánamo pone a Estados Unidos en un status jurídico de igualdad con el resto de las naciones.
Pero a nivel interno, abre un proceso de consecuencias difíciles de prever, en la medida en que pone funcionarios del gobierno anterior a un paso de ser acusados por violaciones a los derechos humanos, algo que no es la norma en las transiciones políticas norteamericanas.
La decisión, una de las primeras que firmó Obama durante la inauguración, ordena suspender los tribunales militares de
Pocas horas después, el coronel Patrick Parrish suspendió el juicio que se desarrollaba contra Omar Khadr, un canadiense acusado de matar a un soldado norteamericano en el 2002.
Guantánamo fue creada inmediatamente después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en el marco de la guerra contra el terrorismo declarada en todo el mundo por los Estados Unidos.
Guantánamo llegó a tener una población de 500 detenidos, de los cuales sólo quedan 245, todos sin juicio ni acusación ante la justicia civil. Considerado como un centro de detención ajeno al sistema judicial, la excepcionalidad de su status habilitó el uso de torturas y violaciones a los derechos humanos contra los detenidos.
Obama firma el decreto que pondría en marcha el cierre definitivo de Guantánamo en no más de un año. La orden incluiría un período de 120 días de revisión de las causas, la liberación de algunos detenidos y el sometimiento a juicios ordinarios de otros.
“Es bárbaro, ¿no? No hay dudas de que esto frena las prácticas de Guantánamo”, dijo Clive Stafford Smith, un abogado que representa a muchos de los detenidos. Inédito en la historia de este país, la referencia inevitable para
No por la jerarquía de los juzgados, sino por las consecuencias legales y políticas, que marcan un quiebre con el pasado y ponen al Estado como freno y no como impulsor de la violación a los derechos humanos. Las características precisas del decreto determinarán los alcances de la medida.
Si, por ejemplo, el Estado liberara a los detenidos porque las pruebas en su contra fueron obtenidas por medios ilegales, estaría reconociendo de forma explícita que los Estados Unidos ejerció la tortura, abriendo la puerta a posibles juicios y demandas civiles contra funcionarios de las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia y la anterior administración.
Hasta hoy, Obama no ha dado un aire exagerado a las expectativas acerca del posible juzgamiento del ex vicepresidente Dick Cheney o el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, dos responsables directos de la creación de Guantánamo, y de los pocos funcionarios que teorizaron sobre el uso de la tortura como un medio legítimo de los Estados Unidos.
Más allá de la prudencia del nuevo presidente, el proceso judicial que desencadene su decreto es algo que no controlará por completo.
De ahí que el apoyo a la medida fuera acompañado en muchos casos con una renovada presión sobre Obama. Como el caso de Moazzam Beg, un ex detenido británico, que afirmó que aún “no hay una definición clara sobre el fin del centro de detención, y sobre el reconocimiento de todo el proceso como ilegal”.
En Estados Unidos, el director de Human Rights First, Gabor Rona, dijo que era un “gran primer paso, pero sólo un primer paso”.
Odiosas como son, las comparaciones con el juicio a las juntas militares son bastante precisas, aun si es un combo, e incluye también las ambivalencias y flaquezas que marcaron posteriormente a
Para evitarlo, Obama tendrá que combinar la certidumbre de su lugar histórico con la practicidad de la acción política.
En
En el caso de Obama, el avance en el cierre de Guantánamo lo pone frente a buena parte del aparato de seguridad de su país (aunque no todo), y frente a sectores claves de uno de los dos partidos políticos.
Deberá combinar la certeza de cuál es su verdadero poder y hasta dónde puede llegar con el sentido práctico de cómo y cuándo hacerlo. Su primer día de gobierno, previsiblemente, fue una continuación del clima emotivo de las últimas semanas.
El fracaso de la ilegalidad
Cuando Barack Obama firme la orden que termine con el campo de prisioneros de Guantánamo, acabará de un plumazo con uno de los capítulos más vergonzantes en la historia de la política exterior norteamericana.
Desde el año 2002, cuando los primeros prisioneros musulmanes fueron trasladados desde las montañas de Afganistán hacia la base naval estadounidense en Cuba, sus muros de alambre de púa y los uniformes naranjas de sus detenidos se convirtieron en los mayores símbolos de las injusticias cometidas por Estados Unidos en su guerra contra el terror.
Numerosas declaraciones por parte de los prisioneros denunciando la tortura y los abusos allí cometidos se sumaron a la controversia. Pero nada apartó al presidente Bush en su determinación de pasar por encima del derecho internacional y mantener detenidos en condiciones ilegales a decenas de sospechosos, sin juicio o cargo alguno.
A los que se llevó allí se los denominó “enemigos combatientes”, en un vil intento por esquivar los derechos garantizados por las Convenciones de Ginebra.
En seis años, cerca de 800 prisioneros pasaron por las celdas de detención de Guantánamo, donde al menos cuatro internos se suicidaron y varias docenas más fallaron en el intento.
La base naval, que también es conocida con el nombre de Camp Delta o, en jerga militar, Gitmo, alberga en su interior otros tres campos más pequeños, llamados Camp Echo, Camp Iguana y Camp X-Ray.
La tarea más dura para la administración Obama será encontrar un lugar donde enviar a los 245 detenidos. Es muy probable que 21 de ellos, que ya enfrentan procesos en tribunales militares y entre los cuales se encuentra Khalid Sheikh Mohammed, presunto cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, permanezcan en Estados Unidos para terminar de ser juzgados y condenados.
Otros 60 casos que se prosiguen actualmente serán puestos en suspenso para que un nuevo equipo de fiscales revea los expedientes.
Entre el resto de los reclusos, figuran dos hombres que dicen tener residencia británica, por lo que se requerirá de arduas negociaciones diplomáticas con sus respectivos gobiernos. Algunos de ellos, incluyendo un buen número de argelinos, no pueden ser enviados a sus países de origen puesto que se sabe que allí serán detenidos y torturados por gobiernos que los consideran terroristas islámicos.
Por tal motivo, se les pidió a varios gobiernos europeos que no tienen conexión alguna con los detenidos que reciban prisioneros y contribuyan así con el cierre de la base.
Hasta ahora, sólo Portugal, Irlanda y Suiza estarían en condiciones de ofrecerse. Pero la clave serán las negociaciones con el gobierno de Yemen, de donde se calcula que serían al menos 100 detenidos.
El problema fue que la administración Bush siempre se negó a negociar con las autoridades de este país. Veremos qué pasa ahora. Por su parte, Gran Bretaña solicitó formalmente la liberación de dos de sus ciudadanos detenidos: Binyam Mohammed, 38, es un refugiado etíope con papeles británicos que se encuentra detenido en Guantánamo desde hace cuatro años, y Shaker Aamer, 41, es un saudita casado con una inglesa.
El estatuto británico de un tercer preso, Ahmed Belbacha, 39, todavía está en disputa: se trata de un argelino que vive en Londres y que es reclamado por esta capital. La cárcel de Guantánamo fue descripta por varios jueces alrededor del mundo como un “limbo” legal, aparte de una mancha en los principios fundantes de la justicia norteamericana.
Obama sabe que si de veras quiere poner de vuelta a su país bajo el imperio de la ley, éste es el lugar por donde debe comenzar.
fuente: Ernesto Semán (página 12) * De The Independent. Especial para Página/12.


8 comentarios:
Excelente blog...argentino.
Te dejo mis 5 (porque no hay 10)
Hola Claudia me lo he leido del tiron, es muy interesante.Pienso que habría que deterner y enjuiciar a todos los responsables de guantánamo. Ya esta bien de que los poderosos o por este u otro interés queden siempre impunen de sus actos.
Un gran beso.
¡Nota impecable!
Clau: saludos, estamos muy bien, el bebé esta por cumplir cuatro meses. Te agradezco tu preocupación, no puedo ni tocar el blog, ya me las arreglaré de volver. Te vemos siempre en la senda y eso nos fortalece. Un beso muy grande para vos y los tuyos.
Ferip,
hola y muchas gracias.
un saludo para vos
Lunaazul,
gracias por el aguante a pesar de lo extenso del post y gracias también por estar todos los días cerca, es lindo,es bueno y me gusta de verdad.
un cariño para vos
Gustavo, no lo puedo creer!!!,
que alegria leerte nuevamente.
no te procupes por la ausencia, te esperamos el tiempo que sea,
dedicate a tus cosas y a ese bebe hermoso, gracias por comentar y hacerme saber que todo marcha bién, un beso enorme a los tres.
Luis Quijote, gracias amigo y como marcha ese diario????,un beso.
Publicar un comentario en la entrada