Eduardo Aliverti ....el antes y después de la elección primaria .(audio y nota)

El editorial de Eduardo el sábado 13/8, apenas un día antes de la elección primaria ...




 Chau, Sólo Casi....

Lo que sigue es la nota esta vez anticipada que Eduardo hace con los resultados que se iban conociendo  el domingo por la noche...


Es noche de domingo ya avanzado, no mucho, el cierre del escrutinio. El
firmante resuelve que no tiene sentido prolongar el envío de su columna.


 (Eduardo Aliverti)

En las radios de la oposición se pisan las voces de conductores y columnistas,
tratando de interpretar lo que califican como “excelente” elección de Duhalde contra
el lacrimoso desempeño del hijo de Alfonsín.

Los desmiente al rato el Momo Venegas,rictus deprimente mediante. El bunker de la paciente psiquiátrica ambulatoria está vacío, literalmente. Los cronistas, comentaristas y presentadores de piso televisivos tienen ritmo de velorio: dedican largos momentos a un Altamira que habría alcanzado
el milagro. Los portales no actualizan datos. 

Aparece el chaqueño radical AngelRozas, con cara de estreñido, advirtiendo sobre el mero carácter de primarias que tuvieron las elecciones y rematando con que “era obvio que ganaba Cristina, no sé de qué se sorprenden”. Buscan datos de Rosario, cordobeses, del interior bonaerense. No
hay caso. Morales Solá hace un avance en TN. Afirma que la oposición tiene graves
dificultades articulatorias y que no se ve cómo podría corregirlas en un par de meses.
Párrafos para Altamira, porque alcanza el milagro. 

Una primera impresión radica en contrastar el clima mortuorio del periodismo
opositor con las ínfulas percibidas tras Capital, Santa Fe y Córdoba. El Gobierno
estaba entre gravemente amenazado y muerto, según los propagandistas disfrazados
de prensa independiente. Esa no fue una percepción fundada en datos incontrastables
o siquiera aproximados a tal cosa. Se trató de una construcción  de imaginario
antikirchnerista que iba en contra de cualquier lógica incluyendo lo que ellos, los
propios militantes de la pesadumbre, del país hecho mierda, del antro corrupto,
pintaban   como   la   Argentina   del   voto   complejo   y   cruzado.   

Puede   parecer   una simplificación excesiva, o un apunte cargado de vicio profesional, dedicar el comienzo de un análisis a cómo le fue a los agoreros de la prensa. Pero es que no puede, no
debe desprenderse del razonamiento que se quiera la realidad de una oposición
comandada por esas corporaciones mediáticas. Son ellas las que impulsan cada día,
cada momento, cada boletín informativo, la imagen de un país atravesado por dramas
y nada más. Es esa, la prensa opositora, la gran derrotada de ayer. Sus horribles
pretendientes   a   intelectuales   orgánicos,   a   analistas   sesudos,   a   lamebotas
corporativos, constituyen la imagen de derrota inicial.

 Pero cuidado, porque también es certeza que este dispositivo de las primarias no
permite descanso. La elección, opción, participación o encuesta de este domingo,
obliga -debería obligar- a continuar trabajando. El oficialismo afronta el desafío de no
dormirse. La tentación al respecto es muy grande. 

La victoria en el Gran Buenos Aires fue fenomenal, demoledora; y lo fue igualmente en territorios adscriptos a una concepción agrogarca que hizo pensar, a apurados y manipuladores, en un espíritu
protestón capaz de trasladarse a las urnas sin más ni más. Hace pocas semanas, en
esta columna, decíamos que la “sencillez” del voto popular –adjudicada por el
marketing vacío del duranbarbismo a la mera táctica del “me va bien”- era aquello
por lo que precisamente triunfaría Cristina. La “gente” no come vidrio y sus apuestas
por variantes locales no son miméticas con sus preferencias de orden nacional. Vale lo
acaecido ayer en Capital: salvo por Recoleta y algún par de comunas, el kirchnerismo
ganó tranquilo donde el hijo de Franco pareció invencible.

La calidad del voto ciudadano, republicano y anos por el estilo, con que la derecha viene regodeándose
hace  mes  y  pico,  funcionó  a  favor  del  autoritarismo  kirchnerista,  de la  yegua
montonera, de la corrupción que blanden Clarín, La Nación &Cía. Sin embargo, debe
tenerse en cuenta que las primarias son solamente indicativas. No hay antecedentes
de qué quiere decir ganarlas con mucha comodidad.

A la hora de cerrarse esta nota, simultáneamente, no está claro quién es el
segundo indiscutible. Ni parece que vaya a estarlo. Tampoco es cristalino cómo
articularán con el sibarita electorado macrista. 
El hijo de Alfonsín, El Padrino, Carrió -desaparecida en inacción- y excluyamos a Binner, son lo mismo y de hecho ya negociaron de cara a octubre, pero en el (digamos) ideario colectivo, no significan igual respuesta. 

¿Los votos de Ricardito se trasladarían mecánicamente hacia Duhalde?
¿Los de Duhalde irán a parar a El Padrino así como así? Anoche habría quedado
establecido que un rejuntado opositor detrás del segundo más votado (???), no
significa hablar de un adversario más peligroso para las aspiraciones kirchneristas.
Parecería que un gesto de esa naturaleza podría entenderse como oportunismo y
punto. 

Ahora, siendo noche más avanzada, el periodista escucha a Duhalde y Rodríguez
Saá –los radicales y sucedáneos continúan desaparecidos en inacción- y termina de
comprender eso de que “la gente” no come vidrio. Que no siempre es así, valga
aclarar. Pero esta vez sí. No pueden ampararse ni en la mesa de Necochea.
Lo de ayer, por muy cursi que suene, fueron unos comicios de masas y, como
tales, una oportunidad de festejo. Siempre lo es o debería serlo. Pudo tener varias o
múltiples deficiencias. Entre ellas, y no la menor, que íbamos a optar por cuáles
postulantes  deseábamos  para equis  partido o alianza, para que compitieran  en
octubre. Y resultó que no hubo competencia alguna porque en la oposición se bajaron
todos hasta quedar candidatos únicos, y en el oficialismo jamás estuvo en duda que
Cristina era número puesto. Pero no dejó de ser un hecho participativo en el que el
pueblo tuvo algo para decir. Una chance agregada para que cada quien tome nota, sin
poder ampararse en lo relativo de una consulta de opción privada. Se escucha con
insistencia que la única encuesta creíble, válida, es la de las urnas. Pues ayer hubo
una. 

En cualquier caso, puede haber influido la comparación del momento o etapa
argentinos –primarias incluidas- con las noticias que llegan desde varias puertas
afuera.

Cruzando la cordillera, hay una lucha que debiera ser inverosímil por la
instauración de algo tan groseramente elemental como la educación gratuita; y un
Presidente que se anima a sentenciar que en esta vida debe pagarse por todo. 
En Europa y los Estados Unidos, sin caer en predicciones apocalípticas a las que el
infantilismo ideológico es tan afecto, vuelve a ponerse en cuestión a dónde irán a
parar con sus papeles pintados. A Londres y varias ciudades inglesas las incendiaron
unas tribus, crecientes, que claman por el consumismo que el sistema les planta en
ecuación de se mira y no se toca. España sólo trasciende por sus indignados. Las
palabras impuestas son ajuste, recorte, exclusión, deuda, especulación.
Al lado de eso, cómo no mensurar que el mundo aprecie que estamos a mejor
resguardo que los países centrales. 

Que hayamos celebrado unas elecciones incluso desabridas. 
Que las únicas noticias sean, casi, que el periodismo hegemónico carece
de ellas, so pena de pasar un papelón tras todo lo que pronosticó. 

Aliverti, noche primarias 2011

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la palabra no dejó de valer!!! (gracias por ayudar a que así sea)