El viejo proverbio enseña que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud
Poco se habla el muro que los Estados Unidos están alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.
Casi nada se habla del Muro de
Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y
será quince veces más largo que el Muro de Berlín, y nada, nada de nada,
se habla del Muro de Marruecos, que perpetúa el robo de la patria
saharaui por el reino marroquí y mide sesenta veces más que el Muro de
Berlín.
¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos?


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